El proveedor presenta dos planes para el mismo proyecto. En el primero, el sistema entra en producción completo dentro de catorce meses. En el segundo, una parte arranca en el mes cinco y el resto al año siguiente. Mismo alcance final, mismo precio: 165.000€.
Casi todas las direcciones de empresa eligen el primero. Tiene una sola fecha, una sola factura y una sola conversación difícil. Elegirlo cuesta unos 60.000€.
Vamos a ver de dónde sale esa cifra y cómo calcularla para cualquier proyecto.
Las piezas del cálculo
Antes de comparar los dos planes hay que fijar unos cuantos conceptos.
Lo primero es mirar los flujos de caja: el dinero que sale de la cuenta y el que entra, cada uno con su fecha. No el presupuesto, ni el beneficio contable, sino los movimientos y el momento en que ocurren.
Lo segundo es que un euro de hoy vale más que un euro dentro de tres años, porque el de hoy se puede poner a trabajar mientras tanto. Para convertir euros futuros en euros de hoy se usa una tasa de descuento. La referencia habitual es el WACC, el coste medio ponderado del capital: lo mínimo que debe rendir una inversión para que compense inmovilizar el dinero en ella. En una empresa mediana suele moverse entre el 8% y el 12%, según los datos sectoriales que publica Damodaran (NYU Stern), y para una sustitución de sistema hay que subir algo el rango por el riesgo añadido del proyecto. Aquí uso el 12%.
Con esas dos piezas sale el VAN, el Valor Actual Neto: todos los flujos del proyecto, inversión incluida, traídos a euros de hoy y sumados. Si es positivo, el proyecto crea valor. Si es negativo, lo destruye.
De aquí sale lo que importa: el VAN no depende solo de cuánto pagas y cuánto ingresas, sino de cuándo. Y el «cuándo» lo fija el calendario de entrega.
Los dos calendarios
Una distribuidora de material eléctrico: 8,2 millones de facturación, 46 empleados, un sistema de gestión instalado hace once años. Sustituirlo cuesta 165.000€. Con todo en marcha, la estimación de ahorro es de 96.000€ al año entre automatización de pedidos, menos incidencias de inventario y un reporting que hoy se monta a mano en hojas de cálculo. Es algo más del 1% de la facturación, una cifra creíble en una empresa que todavía mueve a mano buena parte de sus procesos.
Esas dos cifras, 165.000€ y 96.000€, son idénticas en los dos planes. Lo único que cambia es el orden.
Plan A, todo de una vez. Se paga el proyecto completo al principio. Durante el primer año se implanta y no hay retorno. A partir del año 2 el sistema entrega sus 96.000€ anuales.
Plan B, en dos fases. El primer bloque entra en producción en el mes cinco.
| Fase | Inversión | Cuándo se paga | Ahorro que aporta | Desde |
|---|---|---|---|---|
| 1 — Compras, almacén y facturación | 90.000€ | Año 0 | 58.000€/año | Año 1 |
| 2 — Comercial, postventa y reporting | 75.000€ | Año 1 | +38.000€/año | Año 2 |
| Total | 165.000€ | — | 96.000€/año | — |
El resultado
| Concepto | Plan A (todo de una vez) | Plan B (en dos fases) |
|---|---|---|
| Valor actual de la inversión | 165.000€ | 156.964€ |
| Valor actual de los ahorros | 352.406€ | 404.192€ |
| VAN | 187.406€ | 247.228€ |
59.821€ de diferencia, un 32% más de valor. Sobre un presupuesto de 165.000€, esa diferencia equivale al 36% de lo que cuesta el proyecto entero, y aparece sin gastar un euro más ni prometer un euro más de ahorro.
De dónde sale la diferencia
Merece la pena abrirla. Son dos efectos, y los dos se pueden comprobar por separado.
| Efecto | Qué ocurre | Valor | Peso |
|---|---|---|---|
| Adelanto de los ahorros | El primer euro llega en el mes 5 en lugar del mes 14. Toda la curva de retorno se desplaza hacia delante un año largo. | 51.786€ | 87% |
| Diferimiento del capital | 75.000€ del presupuesto se pagan un año más tarde. En euros de hoy, los mismos 165.000€ cuestan 156.964€. | 8.036€ | 13% |
| Total | — | 59.821€ | 100% |
El peso está claramente en el primer efecto. Aplazar pagos ayuda, pero lo que de verdad mueve el resultado es que el sistema empiece a devolver antes. Y nada de esto depende de una hipótesis discutible: no hay probabilidades, ni supuestos de adopción, ni estimaciones optimistas, solo descuento de flujos. Por eso es un argumento cómodo de defender delante de una gerencia o una dirección financiera: no exige que nadie se crea nada.
La misma historia, año a año
El gráfico muestra el VAN acumulado de cada plan: cuánto valor lleva generado el proyecto, en euros de hoy, al cierre de cada ejercicio. Empieza en negativo, porque se ha pagado y todavía no se ha recibido nada, y va subiendo.
La curva del plan B cruza el cero durante el año 3; la del plan A, durante el año 4. Ese cruce es el payback descontado, el momento en que el proyecto ha devuelto en euros de hoy todo lo que costó.
El punto más bajo de cada curva también dice algo. Es la exposición máxima: el dinero que la empresa llega a tener comprometido sin haber recuperado nada todavía. El plan A llega a 165.000€ y el plan B no pasa de 105.179€, unos 60.000€ menos de capital en riesgo en el peor momento. Para una empresa de 8 millones de facturación, eso pesa en la decisión tanto como el VAN.
Y hay un detalle en la forma de las curvas que explica bastante. A partir del año 2 suben en paralelo, porque desde ahí los dos planes ingresan exactamente lo mismo. La franja que las separa tiene el mismo grosor en el año 2 que en el año 7, y por eso los 60.000€ de diferencia en capital comprometido y los 59.821€ de diferencia en VAN son el mismo número: no son dos ventajas, son una sola vista en dos momentos. Se genera entera durante los primeros catorce meses y a partir de ahí solo se conserva.
Qué hacer con esto
Fasear no sale gratis. Hay que montar conexiones temporales entre lo nuevo y la parte del sistema viejo que sigue funcionando, se forma a la gente dos veces y se convive unos meses con procesos a medio migrar. Ese sobrecoste es real y hay que contarlo. En este caso el plan B aguanta hasta un 38% de encarecimiento antes de perder la ventaja, así que el margen es amplio, pero no es infinito.
De ahí sale lo único que hay que acertar: dónde se corta. La primera fase tiene que dejar algún proceso que se pueda operar de principio a fin sin depender del sistema antiguo. Si deja a medias un circuito que cruza tres departamentos, hará falta un puente temporal para sostenerlo, y ese puente se come la diferencia. Cortar por módulos del catálogo o por organigrama es la forma más habitual de equivocarse, y suele terminar con la conclusión de que lo incremental no funciona.
Hay además una ventaja que este cálculo ni siquiera recoge. Cuando termina la primera fase ya sabes cómo ha respondido la organización, y el dinero de la segunda todavía no está comprometido. Si la adopción no llega, o los datos estaban peor de lo que parecía, puedes parar habiendo gastado 90.000€ en lugar de 165.000€. Esa posibilidad de rectificar es lo que en finanzas se llama una opción real: el derecho a hacer algo sin la obligación de hacerlo. Tiene valor económico, se puede calcular, y empuja la diferencia entre los dos planes todavía más arriba.
Nada de esto exige un modelo complicado. Coge el presupuesto y el ahorro anual estimado, escribe dos filas de flujos de caja, la del calendario que te han propuesto y la de uno alternativo en el que el primer bloque entra antes, descuéntalas a tu WACC y resta. Es una tarde de hoja de cálculo.
Y queda una pregunta que conviene hacer antes de firmar nada: ¿en qué mes llega el primer euro? No cuándo termina el proyecto, sino cuándo empieza a devolver. Es la fecha del plan que más peso tiene en el VAN y, en la mayoría de los proyectos, la única que nadie ha calculado.
El calendario de entrega mueve el VAN tanto como el precio. Merece la misma discusión.
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Ángel Carlos del Pozo Muela
Executive MBA · Corporate Finance aplicada a proyectos ERPIngeniero Informático especializado en Sistemas de Información Empresarial.
Aviso
Las opiniones expresadas en este artículo son personales y no representan necesariamente la posición de ninguna organización con la que el autor esté relacionado.
Referencias y fuentes
- Damodaran, A. (NYU Stern). Costs of Capital by Industry Sector — Europa. Datos sectoriales de coste de capital, actualizados en enero de 2026. Disponible en: https://pages.stern.nyu.edu/~adamodar/New_Home_Page/datacurrent.html
- Damodaran, A. (NYU Stern). The Promise and Peril of Real Options. Sobre las limitaciones del descuento de flujos para capturar el valor de la flexibilidad. Disponible en: https://pages.stern.nyu.edu/~adamodar/pdfiles/papers/realopt.pdf